¿Qué es la sepsis? y por qué deberías saber reconocerla?
Por qué deberías saber reconocerla
La sepsis es una de las principales causas de muerte prevenible en el mundo, y sin embargo, sigue siendo ampliamente desconocida para el público general. A diferencia de otras urgencias médicas más mediáticas, como el infarto o el accidente cerebrovascular, buena parte de la población no sabría identificar sus síntomas ni actuar a tiempo frente a un caso sospechoso. Esa brecha de conocimiento tiene un costo medible en vidas, lo que hace especialmente relevante hablar de sepsis con información clara y basada en evidencia.
¿Qué es exactamente la sepsis?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sepsis es una afección potencialmente mortal que se produce cuando la respuesta del organismo a una infección daña sus propios tejidos y órganos. En otras palabras, no es la infección en sí misma la que resulta más peligrosa, sino la reacción desregulada del sistema inmunitario frente a ella, que puede derivar en shock, falla de múltiples órganos y muerte si no se detecta y trata a tiempo. Puede originarse a partir de infecciones bacterianas, virales, fúngicas o parasitarias, y cualquier infección —por más común que parezca— tiene el potencial de derivar en un cuadro de sepsis si no se maneja adecuadamente.
Una cifra que sorprende: el peso real de la sepsis en el mundo
Las cifras globales dimensionan por qué la OMS considera la sepsis una prioridad de salud pública. Según su ficha técnica basada en datos de 2020, se registraron aproximadamente 48,9 millones de casos y 11 millones de muertes relacionadas con sepsis en todo el mundo, lo que equivale a cerca de una de cada cinco muertes a nivel global. De esos casos, alrededor de 20 millones afectaron a menores de 5 años. Un análisis adicional, citado por medios especializados en salud con motivo del Día Mundial de la Sepsis, agrega que los niños representan aproximadamente el 25% de las muertes por sepsis en el mundo.
Por qué América Latina es una región especialmente vulnerable
Un dato clave para la región: el 85% de los casos y muertes por sepsis en el mundo ocurre en países de ingresos bajos y medios de América Latina, África y Asia, según cifras difundidas también en el contexto del Día Mundial de la Sepsis. Esta concentración se explica en parte por brechas de infraestructura sanitaria: en contextos de ingresos bajos y medios, solo el 38% de los hospitales cuenta con sistemas de alerta rápida para la detección de sepsis, y en uno de cada cinco centros de salud no está disponible la medición de lactato, un examen clave para el diagnóstico oportuno. A esto se suman demoras frecuentes en la entrega de resultados de laboratorio, factores que retrasan el inicio del tratamiento en las horas críticas en que éste resulta más efectivo.
Quiénes tienen mayor riesgo
Si bien cualquier persona puede desarrollar sepsis, algunos grupos presentan un riesgo especialmente elevado:
- Personas mayores de 65 años.
- Recién nacidos y menores de 5 años.
- Mujeres embarazadas o en el post-parto reciente.
- Personas con enfermedades crónicas, cáncer, VIH u otras condiciones que comprometen el sistema inmunitario.
- Pacientes hospitalizados o que han sido sometidos recientemente a procedimientos invasivos.
Señales de alarma: reconocerlas puede salvar una vida
Detectar la sepsis a tiempo depende, en gran medida, de reconocer sus señales de alarma frente a cualquier infección que no mejora o que empeora rápidamente:
- Fiebre alta o, por el contrario, temperatura corporal muy baja, con temblores.
- Confusión, desorientación o dificultad para mantenerse despierto.
- Dificultad respiratoria o respiración acelerada.
- Frecuencia cardíaca elevada junto con presión arterial baja.
- Dolor corporal intenso, fuera de lo habitual.
- Piel fría, húmeda o con manchas.
- En niños pequeños: letargo marcado, dificultad para despertar, piel pálida o convulsiones.
Ante la presencia de varias de estas señales, especialmente en el contexto de una infección conocida, se debe buscar atención médica de urgencia de inmediato. Nombrar explícitamente la posibilidad de sepsis al momento de consultar puede ayudar a que el equipo de salud priorice la evaluación.
Qué se puede hacer para prevenirla
La prevención de la sepsis pasa, en gran medida, por prevenir y tratar oportunamente las infecciones que pueden originarla:
- Mantener al día el esquema de vacunación, tanto en niños como en adultos.
- Tratar heridas, quemaduras o lesiones en la piel con higiene adecuada.
- Consultar oportunamente ante infecciones urinarias, respiratorias o de otro tipo, en lugar de automedicarse o postergar la consulta.
- Reforzar el lavado de manos y las medidas de higiene, especialmente en entornos de salud.
- Completar siempre los tratamientos antibióticos indicados por un profesional, en la dosis y duración señaladas.
La sepsis es, en definitiva, una emergencia médica prevenible y tratable cuando se detecta a tiempo, pero letal cuando pasa inadvertida. Difundir información clara sobre qué es y cómo reconocerla es, en sí mismo, un aporte concreto a reducir su enorme e injusta carga de mortalidad, especialmente en regiones como América Latina.
Fuentes:
• OMS – Sepsis (ficha descriptiva, datos 2020) https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/sepsis
• Infobae – Día Mundial de la Sepsis: el 85% de los casos y muertes ocurre en América Latina, África y Asia https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2025/09/13/dia-mundial-de-la-sepsis-el-85-de-los-casos-y-muertes-ocurre-en-america-latina-africa-y-asia/