Salud ósea en invierno: 

vitamina D, calcio y el riesgo de fracturas en adultos mayores  

Publicado en: 26 de junio de 2026  y atualizado en: 1 de julio de 2026
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El invierno no solo afecta el estado de ánimo o el sistema respiratorio. Para los adultos  mayores, la estación fría representa un riesgo concreto y silencioso para la salud ósea: menos  horas de sol, menos actividad al aire libre y una dieta que muchas veces no cubre las  necesidades de calcio forman una combinación que eleva la probabilidad de fracturas graves.  

La vitamina D: el eslabón que muchos ignoran  

La vitamina D es fundamental para que el cuerpo absorba el calcio y lo incorpore al hueso. El  problema es que en invierno, con días más cortos y menor exposición solar, su producción cae  de forma importante. Los datos chilenos son contundentes: un estudio en adultos mayores con  fractura de cadera encontró una prevalencia de déficit de vitamina D del 98%, con un 80% en  rango de deficiencia severa. La frecuencia fue mayor en los meses de invierno y primavera.  

No se trata de un dato aislado. En un estudio con 222 adultos mayores chilenos hospitalizados  por fractura de cadera, el 80% presentó déficit de vitamina D, con niveles promedio de 13,3  ng/mL, muy por debajo del rango óptimo.  

El calcio: necesario, pero insuficiente solo  

El calcio es el mineral que da densidad y resistencia al hueso, pero sin vitamina D el organismo  no lo puede absorber correctamente. En Chile, la baja ingesta de calcio es común y contribuye  a que muchas personas no alcancen una masa ósea máxima, lo que las deja más vulnerables  con el envejecimiento. En mujeres postmenopáusicas, los estudios han encontrado un 35% de  osteoporosis en la densitometría ósea y un 29,7% con al menos una fractura. vertebral.  

Las recomendaciones son claras: en mujeres postmenopáusicas se recomienda una ingesta de  al menos 1.200 mg de calcio diario y entre 400 y 1.000 UI de vitamina D. Alcanzar estos niveles  solo con la alimentación es difícil, por lo que casi siempre es necesario recurrir a suplementos.  

Por qué el invierno eleva el riesgo de fracturas  

En los meses fríos convergen varios factores: menor exposición solar, más tiempo en espacios  interiores, superficies resbaladizas y una musculatura que tiende a debilitarse con el  sedentarismo. A medida que avanzamos en edad, disminuye la absorción de calcio a través de  la dieta, lo que aumenta los requerimientos y hace más necesaria su suplementación. 

La fractura de cadera es la consecuencia más grave de este proceso. Medidas tan simples  como administrar calcio y vitamina D han mostrado eficacia para prevenir fracturas de cadera  en adultos mayores. Además, un metaanálisis en personas mayores de 60 años describió una  reducción del 26% en las fracturas de cadera con el uso de 700 a 800 UI diarias de vitamina D.  

Qué se puede hacer este invierno  

Aunque no siempre es posible salir a tomar sol a diario, sí existen acciones concretas. El  ejercicio físico regular, en especial el de resistencia y el que trabaja el equilibrio, fortalece tanto  la masa ósea como la muscular y ayuda a reducir el riesgo de caídas. A eso se suma mantener  una dieta con lácteos, pescados y verduras de hoja verde, y consultar con un médico sobre la  necesidad de suplementar calcio y vitamina D.  

El invierno no tiene que significar más riesgo. Con información y hábitos simples, los huesos  también pueden cuidarse en los meses más fríos del año.  

Fuentes:  

 

Este material es sólo para fines informativos. No debe ser utilizado para realizar el autodiagnóstico o la automedicación. En caso de duda, siempre consulte a su médico.
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